Arquitectura del Caserío el Boquerón
En el caso del Caserío del Boquerón, podemos destacar casas terreras y casas de dos plantas, con un estilo señorial de medio rural, debido a su casa mayor con patio central.
Estas pudieron ser creadas con cantos traídos de las zonas de cantería ubicadas en Anaga, destacando La Punta o Tahodio, para reforzar las esquinas con cantos mayores y mas labrados, mientras que las paredes fueron creadas con rocas cercanas a la zona, de ahí sus paredes desiguales.
Podemos observar además el uso de la cal junto al barro y el uso de ramas y pinocha, no solo para mejorar el amasijo de unión entre las rocas, sino para mejorar el aislamiento de la humedad, el cual era propio de la zona por la nubosidad constante.
El nombre que recibe el caserío puede venir dado por varias razones que hoy aún se desconocen:
- Se dice que procede de la palabra Bucarón, la cual es léxico asturiano, pequeña puerta trasera del pajar. Coherente con el tipo de cultivos que desde el comienzo tuvo La Laguna.
- Bocarón, por ciertos agujeros practicados en la pared con el fin de recibir ventilación y que aún hoy se conservan (ej casa dos plantas)
Las casas del Caserío
La casa del lagar en su caso se utilizaba para el vino y el almacenaje de barriles, mientras que la casa de dos plantas ubicada al lado se utiliza para el ganado y los cereales. Este tipo de elementos constituía la base alimenticia de las familias del siglo XVIII, leche y gofio, llegando a extenderse incluso hasta mediados del siglo XX en los caseríos más aislados como el de Masca, Taganana, Tijoco o Pinolere.
En la planta baja se situaba el ganado, principalmente las vacas, en su mayoría se raza Bovina Palmera, o también Vaca Canaria, más conocida como vaca basta que era propia de las islas Canarias. En ocasiones se poseía también vacas Frisonas, más conocidas como vacas inglesas por ser de origen extranjero. Estas últimas producían mayor cantidad de leche que las anteriores. La leche se podía usar para consumo propio o para la venta.
Las gangocheras
Con el desarrollo de las ciudades a finales del siglo XIX, se necesito abastecimiento en las mismas y por ello los propietarios de ganado que habitaban en las zonas rurales vendían la leche a las lecheras, comerciantes encargadas de llevarla a las ciudades. Estas las trasladaban con cestas a la cabeza, aunque hay escritos que datan que las lecheras de las zonas de Tegueste o Valle Guerra contaban con burros para la carga, pues el trayecto era más largo que desde otras zonas como los Campitos o Anaga y el tranvía conocido como “La Jardinera” no llegaba hasta estas zonas.
En la planta alta de la casa, encontraríamos por aquella época el cereal, ubicado encima de la cuadra. Esta ubicación no era por casualidad, sino que se hacía expresamente para que el calor del ganado mantuviera seco el cereal, evitando las humedades.
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