Comenzamos nuestro viaje en el siglo XVIII, cuando el Caserío el Boquerón vio la luz por primera vez. Desde entonces, ha pasado de generación en generación, dejando huellas imborrables en la historia de la región. Descubre los nombres ilustres que han dejado su marca en este lugar, desde la familia Nava y Grimón hasta el ilustre poeta José Tabares Bartlet.
¿Sabes que estás en uno de los vestigios del pasado de la isla desde el momento en el que fue conquistada?
1. Por qué se conquistaron las islas
La ubicación del archipiélago en medio del océano Atlántico, así como las corrientes marinas de la zona, hicieron de este lugar un territorio idóneo de conquista para comercializar productos entre Europa y el nuevo mundo: América. Fueron muchas las regiones que quisieron conquistar el territorio, pero únicamente España fue quien logró hacerse con él.
2. Proceso de Conquista
El proceso comenzó en el año 1406 precedida por nobles y señores feudales que invertían sus posesiones o ahorros en la expedición a las islas para hacerse con el territorio, denominando a las islas conquistadas durante este periodo, Islas de Señorío. Este proceso duró aproximadamente hasta el 1475 y las islas involucradas fueron Lanzarote, Fuerteventura y el Hierro.
Sin embargo, la dificultad de conquista del resto del archipiélago hizo que los Reyes Católicos tomaran cartas en el asunto e invirtieran en el proceso de avance para el resto de las islas, poniendo al frente de la expedición a Alonso Fernández de Lugo. Con ello se consiguió finalmente alcanzar las islas de Gran Canaria, La Palma y Tenerife. Siendo Tenerife la última en su conquista. Estas islas recibieron el nombre de Islas de Realengo.
3. Conquista de Tenerife
Los Guanches no estaban por la labor de perder su territorio y esto hizo costosa la batalla de Alonso Fernández de Lugo. Su primer intento tuvo lugar en el barranco de Acentejo, donde fueron derrotados por los aborígenes en el año 1495. Fue tal la matanza de españoles que hoy en día este lugar recibe el nombre de La Matanza de Acentejo. Un año más tarde, regresaron y consiguieron la victoria, dando nombre así a La Victoria de Acentejo.
4. Repartición de terrenos
Hasta entonces los Reyes Católicos habían sido los encargados en designar la repartición de terrenos, sin embargo, fue tal la labor de Alonso Fernández de Lugo, conocido por ello como el Adelantado, que cedieron esta designación al mismo. El Adelantado tuvo varios acompañantes de confianza durante sus batallas y fue a estos a quienes les cedió la mayor parte de los terrenos de la isla. Entre ellos destaca Lope Hernández, gallardo conquistador que apoyó numerosas fisuras a Alonso Fernández de Lugo durante la conquista de Tenerife. Lope Hernández fue denominado, así como regidor y alcalde mayor de la isla, obteniendo terrenos como el de Valle de Guerra, donde te encuentras hoy.
Lope Hernández, al dejar las armas, se dedicó a ser más comerciante que agricultor, aunque estas fueron las primeras tierras que cultivó.
Al fallecer, en su testamento prohibía a los herederos su venta y fueron heredadas por su primo Hernán Guerra, pues carecía de hijos. Comenzó así una de las razones por las cuales este territorio recibe el nombre de Valle de Guerra. Por esta casa pasaron numerosas generaciones, un total de 14, con algunos renombres como los marqueses de Villanueva entre los siglos XVII y XVIII o el poeta Tabares Bartlet, quien se sentaba en una piedra, que actualmente se conserva en el Caserío.
Sigue recorriendo la finca y encontrarás la piedra donde se sentaba este ilustre poeta.